NECESIDAD DE UN MODELO ANALÓGICO DEL ESPÍRITU HIPERBÓREO
Como muchos de los "fundamentos metafísicos"
que se exponen en este libro se apoyan en el "modelo de la esfera"
conviene aclarar de entrada que cabe esperar de el
y hasta donde refleja la realidad del Espíritu.
En este sentido debemos decir
que en la concepción del Modelo
se ha atendido a la correspondencia conceptual
antes que a la meramente formal.
De este modo es posible lograr
que la enunciación de cualidades o propiedades
DEL Modelo CONNOTEN cualidades o propiedades DEL Espíritu.
El modelo de la esfera guarda así
correspondencia conceptual con el Espíritu Hiperbóreo
lo que ha de permitir a una intuición metafísica,
que no es ni sensible ni inteligible sino gnóstica,
efectuar el tránsito buscado hacia el Espíritu:
esto es lo que cabe esperar de un Modelo semejante.
No será necesario, suponemos,
insistir demasiado en que el Espíritu NO ES ESFÉRICO
por el hecho de que el Modelo lo sea;
LO QUE PERMANECE INVARIANTE EN LA CORRESPONDENCIA
ES LA TOPOLOGÍA Y NO LA FORMA GEOMÉTRICA:
DE LOS INVARIANTES TOPOLÓGICOS
Y DE SUS CONSECUENCIAS FÍSICAS
SE DEDUCEN LOS CONCEPTOS ANALÓGICOS.
Por el contrario,
quien vaya del Modelo al Espíritu
trascenderá lo esférico,
se situará más allá de su entidad,
en el plano del ser absoluto,
es decir, en el Vril.
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